Voy a seguir subiendo capítulos, pero me estoy planteando dejarlo hasta que tenga más motivación, más que nada porque siento que nadie visita/comenta/lee mi novela y... bueno, la verdad es que se está volviendo muy monótono: subo capítulos cada dos semanas y a las dos siguientes semanas, etc... y NADIE comenta.
Quiero aclarar que esto NO es una maniobra para que comentéis en el blog o incluso una especie de chantaje, yo solo quiero avisar de que puede que no suba capítulos hasta que tenga motivación...
Espero que quien quiera que haya tenido la bondad de leer esto, disfrute también del capítulo a continuación y que si le gusta/no le gusta, por favor, que lo diga.
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CAPÍTULO
18: LIBERTAD
Resultó
ser que la idea de Jake de “dar un dolor de cabeza a los humanos”
fue liberar a todos los presos.
-¿Estás
seguro de esto?-le pregunté en susurros a Jake
Asintió
con la cabeza y luego se dirigió a los otros presos.
Bien,
en cuanto salgamos por estas puertas-dijo Jake señalando la puerta
de salida- tendremos que correr mucho para salir de aquí.
Jake
abrió la puerta y comenzaron a salir, nosotros salimos y nos
quedamos en el medio del mogollón de gente. Los más débiles y
mayores se fueron quedando atrás. Al atravesar las puertas de salida
del sótano comenzaron los problemas. Jake me dio la daga con la que
había matado al carcelero y otra que había cogido de un cajón.
Algunos de los otros prisioneros lo descubrieron también y, por lo
tanto, llevaban armas. En la puerta había dos guardias; que, como no
se esperaban tal fuerza quedaron arrollados y pisoteados y creo que
también muertos. Los primeros abrieron la puerta sabiendo que al
otro lado habría, por lo menos, otro par de guardias.
Esta
vez, había sólo uno al que mataron fácilmente. Sólo nos
encontramos con otros dos guardias. Uno por atrás y otro por la
derecha en un cruce, que se unió al de atrás.
Al
primero lo mataron, pero el tercero mató a dos o tres (no lo veía
bien desde donde estaba) Jake se paró para enfrentarse al segundo
guardia. Por l grito que escuché supongo que Jake mató al soldado.
Por fin llegamos a las puerta hacia el exterior. Seguramente nos
estarían esperando con los arcos cargados. Jake se acercó a mi.
-En
cuanto puedas, vuela-me dijo con voz seria.
-Bien,
lo mismo te digo a ti.
Salimos
al exterior. En efecto, una oleada de flechas cayó sobre la primera
fila, matando a la gran mayoría. Yo aproveché el intervalo en el
que cargaban las flechas para transformarme y, con mis alas de ángel,
volar. Me elevé hacia el cielo lo más rápido que pude y, cuando
estuve a una altura en la que estaba segura de que no me alcanzarían,
me detuve. Miré hacia abajo y, con mi visión mejorada, pude
distinguir a Jake entre la multitud. El tenía menos ventaja que yo,
ya que necesitaba más espacio para transformarse.
***
JAKE:
Una
ráfaga de aire me golpeó. Un segundo después, me permití mirar
hacia arriba y vi, con alivio como Angy se elevaba rápidamente hacia
el cielo. Varios arqueros la vieron, pero el comandante les dio o,
más bien gritó órdenes de no dispararla y dispar al pelotón es
decir, a nosotros. Otra oleada de flechas derribó al los primeros;
que, segundos antes, se habían movido en dirección a la puerta. Ya
no se moverían más. Quedaba menos para que me llegase a mí,
tendría que esconderme tras algo. Miré a mi alrededor. Y vi una
columna no muy lejos, ya había comprobado cómo el comandante
prefería dar flechazos a la multitud en vez de hacia un sólo
individuo. Esperaba que eso funcionase una segunda vez conmigo. Fui
corriendo y empujando, aprovechando cada segundo en el que tardaban
en cargan las flechas.
A lo
lejos escuché al comandante:
-¡¡¡A
la de tres disparad!!!
-UNO
-DOS
-TRES
Silbidos
cruzaron el aire, yo seguía corriendo hacia la columna, no me
molesté en mirar a cuántos habían derribado.
Con
la respiración entrecortada de tanto correr, llegué a la columna.
Me giré para ver lo que había ocurrido durante mi carrera. La
muchedumbre estaba en las puertas de madera y empujando para salir.
Ahora los arqueros no daban a los primeros, si no a los últimos.
Miré a mi alrededor y decidí transformarme en dragón allí. El
sitio, (según calculaba yo) podría ser lo suficientemente grande.
Me
puse a cuatro patas, cerré los ojos y noté mi cuerpo crecer; mi
cabeza, alargarse hasta formar un hocico; mi tronco, ensancharse y
alargarse, una cola creciendo y unas alas enormes saliendo de mi
espalda y, lo más principal, una coraza formada por escamas de color
naranja atardecer.
Abrí
los ojos y noté un temblor. Oh no, no me había separado lo
suficiente de la columna y la había golpeado. Salí rápidamente de
ahí a campo abierto. Durante mi proceso de transformación habían
derribado a otra fila, pero con sorpresa vi que algunos de los
arqueros, estaban muertos en el suelo, con puñales o dagas clavados
en sus pechos. No eran los arqueros los únicos que tenían puntería.
Alcé
el vuelo, confiado en que no me dispararían pero; al parecer, yo era
un adversario más peligroso que Angy, porque a mí sí me
dispararon.
Una
flecha pasó muy cerca de mi pata trasera derecha, pero otro tuvo más
puntería y me dio con el filo la pata trasera izquierda, casi
rozando el talón. Era un corte superficial, pero en las partes
inferiores de las patas( sobre todo cercanas a la planta y al talón),
la armadura escamosa era más débil. En tres batidas de mis alas,
llegué a donde estaba Angy.
