viernes, 7 de noviembre de 2014

Capítulo 24

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CAPÍTULO 24: EVAN

-¿Qué te importa a tí eso?- dijo Jake arisco.
El chico, aparentando no haber escuchado a Jake o ignorándolo, volvió a repetir la misma pregunta.
-¿Sois Jake y Angy?- dijo, luego se fijó en mí- bueno, creo que tú eres Angy ya que el otro, te llamó así,¿no es cierto?.
Me miró divertido, pero yo no estaba divertida en absoluto.¿Qué se creía ese chico, que podría venir tan tranquilamente y preguntarnos si éramos Angy y Jake?.
-Decid quién sois y por qué nos habéis estado espiando- dijo Jake con las manos sobre las empuñaduras de las dagas.
-Tranquilo amigo, no hacen falta armas y respecto a tu pregunta, todos me llaman Evan.
Ahora que lo veía de cerca, podía captar más detalles de su rostro. Su pelo rubio; contrastaba con sus ojos, de color verde veteado de dorado y plateado. Evan ladeó la cabeza y me fijé en su orejas, terminadas en punta. Evan era un elfo.
-¿Quienes te llaman Evan?- pregunté con curiosidad. Ese “todos” implicaba que estaba con otras personas y podrían ser amigos o enemigos.
-Sois curiosa e inteligente- me dijo divertido- la respuesta es simple: vuestros amigos me llaman Evan.
-Ya que sabemos tu nombre y sabes que soy Angy ¿por qué no te dejas de tantas intrigas?.
-Ya que veo que me hablas sin formalidades, yo haré lo mismo. ¿Entonces eres Angy?
Yo asentí, ya no tenía sentido ocultarlo. Había escuchado nuestra conversación. Jake se tensó a mi lado y me echó una mirada de advertencia, yo le respondí con una mirada y una sonrisa tranquilizadora.
-Para demostraros que podéis confiar en mí, os traeré a dos personas que os interesará volver a ver.-dijo esto, Evan silbó dos veces.
Tras unas rocas, aparecieron dos pequeños cuerpecitos. El de una chica con pelo del mismo tono que el mío y ojos color ámbar, la pequeña estaba delgada y corrió hacia mí, echándose a mis brazos. Su pelo me transmitía recuerdos felices de momentos pasados, que me parecían tan lejanos como el pueblo que habíamos dejado atrás. Mi hermana, la persona que más había echado de menos mientras venía hacia aquí.
Observé a Brad, que estaba abrazando a su hermano. Brad estaba incluso más delgado que mi hermana y destacaban unas grandes ojeras bajo sus ojos verdes, que indicaban que había dormido poco. Miré a Evan queriendo agradecérselo pero por la emoción no me salían las palabras, ya estaba haciendo un gran esfuerzo por contener las lágrimas que amenazaban con aflorar.
-Volvamos al campamento- dijo Evan sonriendo.
Logré murmurar un “gracias” al pasar por el lado de Evan y él me miró sorprendido y sonrió.

Seguimos por el sendero y luego lo abandonamos para continuar hacia arriba. Cuando Evan se detuvo, vi sorprendida que había una pequeña entrada que llevaba hacia una cueva. Para entrar había que agacharse pero; una vez dentro, podías ponerte de pie cómodamente y aún te sobraban varios metros hasta el techo. Me di cuenta que era un buen refugio, la entrada no se veía desde el sendero porque estaba más alto y tenía una gran piedra en vertical que tapaba gran parte de la vista también.
-¡ANGY!-volví a fijar mi mirada en el interior de la cueva y allí estaba Annie, corriendo hacia mí.
La abracé y casi al instante, se enganchó al abrazo Linzy. Las tres juntas de nuevo.
Nos sentamos junto al fuego y repartimos la comida. Como a Jake y a mí nos quedaba todavía una mitad del jabato, la sacamos para compartirla pero insistieron en que nos lo comiéramos nosotros además de un puñado de bayas que habían recolectado. También nos dieron medio litro a cada uno; a Jake y a mí, porque nos vieron que estábamos deshidratados. El agua bajó por mi garganta, aliviándola y refrescando cada fibra de mi ser.
Tras comer, comenzaron las historias. Eso me trajo recuerdos de cuando; tras cenar, íbamos a la sala común y nos reuníamos, hablábamos y nos contábamos anécdotas sobre lo que nos había ocurrido durante el día
Las historias comenzaron con ellos, Annie (como siempre con ganas de hablar) nos relató lo que había ocurrido tras separarnos en las celdas.
Comenzaron a andar y a la primera noche tras haberme dejado, Jake se escapó. Siguieron adelante y se encontraron con Evan.
-Bueno, si me permitís contaré el resto yo- dijo Evan.
<< Llevaba observándolos un par de días y, decidí que eran de fiar. Al principio creía que eran humanos de algún pueblo cercano, pero estaban muy perdidos y con mal aspecto>> Annie puso mala cara y Evan le sonrió<< Decidí ayudarlos aunque al principio no me creyeron. Fueron cogiendo confianza conmigo, cosa que me merecía tras ayudarlos con la comida y la orientación. Yo les conté mi historia y ellos me contaron la vuestra. Eso es todo>>
Vaya, la historia me impresionó. Yo no habría confiado en el primer elfo que me diese armas para cazar y me ayudase a orientarme. De acuerdo, soy algo desconfiada con los desconocidos, pero es normal y más en estos momentos de guerra.

sábado, 11 de octubre de 2014

Capítulo 23

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CAPÍTULO 23 : RASTREO, PARTE 2

Angy caminaba a mi espalda, muy callada. Normalmente no estaba tan callada; al contrio, Angy solía hablar muuchoo, creo que tiene algo que ver con algo que ocurrió mientras ella dormía. Se despertó a regañadientes y, como si lo que hubiese estado soñando fuera muy importante.
Me entró un poco de miedo porque creía que Angy había descubierto la verdadera razón por la que no la desperté, pero cuando dijo “te quedaste dormido y por eso no me despertaste” me alivié porque en realidad no era eso, no la había despertado porque me gustaba verla dormir; su rostro, fuera de toda la tensión era aún más bello que de costumbre.
De vez en cuando, la animaba diciéndole que estábamos cerca; aunque, en realidad no tenía ni idea.
No sé que nos pasa, pero la tensión entre nosotros es palpable y soy consciente que, es culpa mía. No me atrevo a hablar con ella como antes de separarnos en la celda. Temo que se haya dado cuenta. Al fin y al cabo, ¿no es un ángel?. Tienen los sentidos muy desarrollados y saben leer las expresiones en la cara de los demás como nadie.

+++**

La noche llegó y Jake sacó lo que quedaba del jabato. Lo comimos en silencio y yo insistí en hacer primero la guardia, fue difícil convencer a Jake de que me dejase hacer la guardia primero pero le dije que se lo debía y accedió. Se quedó dormido rápidamente, mi plan era dejarlo así toda la noche como él hizo conmigo.

Cuando tomé la decisión de quedarme toda la noche en vela, no conté con el aburrimiento ni que; con el tiempo, se convertiría en cansancio. Era normal que Jake se hubiese quedado dormido en medio de su vigilancia.
Saqué una de las dagas de mi cinturón y me dirigí hacia uno de los árboles que teníamos alrededor. No se me daba mal el dibujo pero, otra cosa era tallar en árboles.
Cuando comencé, no tenía ni idea de lo que quería hacer ; así que, dejé que mi mano se moviera, que mi imaginación volara como mis alas de ángel. En efecto, lo que había dibujado eran unas alas de ángel. O por lo menos yo veía eso; se parecía bastante, la verdad. Pero para mi sorpresa, eso no era lo único tallado en la madera. Había una frase: “Los sentimientos y pensamientos nos hacen libres. Eso no podéis quitárnoslo”.¿Realmente yo había escrito eso?.

***

Llevábamos 3 días caminando. Dando vueltas por el bosque, sin rumbo aparente. Todo era lo mismo, Jake iba delante rastreando y yo detrás borrando nuestras huellas. Era irónico que, estuviéramos siguiendo un rastro y no quisiéramos que nos siguieran a nosotros.
A lo lejos se veía una montaña, destacando contra la monotonía de los árboles. Era; hasta ahora, la única forma de la naturaleza no vegetal que veía. La montaña, era considerablemente grande. Se veían pequeñas aberturas en la roca. La esperanza en mi corazón renació. Quizá se habían refugiado en la montaña.
Conforme avanzábamos, la esperanza se iba haciendo más grande; ya que, nos dirigíamos a la montaña.
Jake parecía haber llegado a la misma conclusión que yo, porque caminaba más rápido más animado y de vez en cuando, sonreía (cosa que antes no pasaba).
A los dos días de haber divisado por primera vez la montaña, llegamos a la base. Tuvimos que desplazar un poco a la derecha para encontrar un sendero que subía. No nos molestamos en borrar las huellas mientras ascendíamos, porque el sendero constaba; en su mayor parte, de piedras.
-Esta vez sí que estamos cerca, el olor es más fuerte- dice Jake jadeante.
-¿Lo dices en serio o es como las otras mil veces que me lo has dicho?- digo riéndome. Al instante me arrepiento, me ha entrado un flato.
-De acuerdo, puede que las otras veces mintiese- se gira hacia mí y me sonríe- pero esta vez es cierto y sé que tú también crees que están por aquí.
-Sí, por lo menos eso sería lo más lógico- respondo.
Seguimos subiendo y noto que a Jake; como a mí, le cuesta respirar y no digamos rastrear.
Mientras subimos miro hacia arriba. En una de mis miradas, veo una sombra que rápidamente desaparece y unas cuantas rocas que se desprenden del camino. ¿Es posible que haya gente por aquí o mi imaginación me ha jugado una mala pasada?.
-Angy, se está haciendo tarde.-dijo Jake rompiendo el silencio- ¿crees que deberíamos seguir?.
Escuché una exclamación (claramente humana) y giré la cabeza. Me dio tiempo de ver a un chico, con el pelo rubio brillando con los últimos rayos del sol. El misterioso chico me guiñó un ojo y antes de que pudiera verlo mejor, desapareció.
Me giré. Dudaba si decirle a Jake lo que había visto o no. Dejé que mi cerebro decidiese por cualquiera de las dos cosas.
-Podríamos seguir a ver si vemos algún buen sitio para dormir.-dije intentando sonar despreocupada.
¡Bien, cerebro! Al final había optado por no decir nada sobre aquel chico. Aunque, cada vez que oía una piedra caer o un movimiento; giraba la cabeza esperando ver al chico, pero no veía nada.
-¿Sois Jake y Angy?.-esa voz me sobresaltó y pegué un respingo.
El dueño de la voz apareció poco después y curiosamente, era el mismo chico rubio de antes, pero ahora su pelo no resplandecía como hecho de diamantes.



sábado, 20 de septiembre de 2014

Capítulo 22

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Disculpadme por la tardanza, el ordenador se me estropeó y no pude publicar antes :/ espero que este capítulo merezca la espera :)


***
 

CAPÍTULO 22: LUCHA, PARTE 1

Mientras mis ojos se iban acostumbrando a la luz. Me fui tranquilizando.
Conseguí abrir los ojos sin que la luz me cegara y vi a Jake al lado mía. Mi primer pensamiento fue: “¡Oh no, nos han encontrado!” pero, luego vi la expresión en el rostro de Jake y me dije a mi misma que; si él tenía esa expresión, no estábamos precisamente en peligro.
-Angy, deberíamos ponernos en marcha ya.- dijo él sonriendo.
-¡No me has despertado!¿Por qué no me has despertado?-dije yo
-Pues es que yo quería...-Jake se quedó parado como decidiendo si decírmelo o no- quería que siguieras durmiendo, parecías cansada.
Se veía claramente que no era eso lo que me quería decir, pero decidí hacerle tener un poco de miedo y picarle.
-¿Sí? Yo creo que no es eso- dije maliciosamente.
A ver, si en realidad yo lo hacía para que se rompiese la incomodidad que había entre nosotros. Desde que nos peleamos en las mazmorras hace unos dos días, está extraño conmigo. Mi pregunta tuvo un efecto inmediato en Jake, se le puso la cara algo blanca y le cambió la expresión. Pobrecito, se lo había creído. Decidí echarle imaginación e inventarme algo.
-Si, en realidad no me has despertado porque...-lo dejé ahí, venga anda, sería buena- porque te has quedado dormido y no quieres admitirlo¿verdad?.
-S...sí- se le veía aliviado.
Bueno, por ahora había una opción menos de lo que en realidad ocurrió. De todas formas, tenía cosas más importantes de las que preocuparme, como lo que quería decirme mi madre.

***

Llevábamos por lo menos dos horas andando, por la posición que tenía ahora el sol. Tenía hambre pero no teníamos comida, ni magos que nos la proporcionasen. Ninguna de las bayas comestibles que conocíamos se encontraban por ahí. De repente, hubo un movimiento de hojas a nuestra izquierda y del follaje, salió una pequeña cría de algo parecido a un jabalí que, sorprendido se quedó parado y Jake cogió un cuchillo de su cinturón (previamente habíamos repartido los cinco cuchillos) y se lo lanzó. El cuchillo se clavó limpiamente en el costado del animal que, cayó quieto en el suelo y emitiendo un gemido, su pecho dejó de moverse.
Jake cogió a la cría de jabalí y cogió una rama que había por ahí cerca. En su medio transformación en dragón, echó una llamarada que prendió la rama, que acercó al pequeño animal asándolo.
-Listo, ya tenemos comida.-dijo un Jake sonriente.
Mi estómago rugió como diciendo “¡Por fin!” y Jake partió a la cría en dos. Me dió una mitad.
-Jake, ¿por qué no guardamos una mitad para otro momento por si no encontramos nada más?.
Pareció que aceptaba mi idea, porque partió su mitad en dos y yo hice lo mismo.
Tras eso, comenzamos a comer cada uno nuestro trozo de jabalí.
Volvimos a ponernos en marcha.
Con mi estómago satisfecho, la marcha se hizo mucho menos pesada, íbamos casi todo el tiempo callados, salvo algúna que otra palabra que decía Jake como: “¡Ya queda poco!” o “el rastro es cada vez más fuerte”.
Yo iba detrás de él y con una rama que borraba nuestras huellas. Eso, más que nada era por precaución, por si seguían nuestras huellas y poner en peligro a nuestros amigos. Además tenía mis propios pensamientos sobre el sueño que había tenido esa noche. Sabía que era un sueño, pero lo sentía muy real. Sabía por experiencia que los sueños; la mayoría de veces, tienen su significado.

jueves, 7 de agosto de 2014

Capítulo 21

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CAPÍTULO 21: MIEDO

Cuando le había propuesto a Jake separarnos para que él despistara a los posibles perseguidores, no había pensado que me quedaría sola, en medio del bosque y de noche. Debería haber llegado ya, Jake no es tan insensato y tonto como para no haberse dado cuenta que si se alejaba mucho, luego tardaría en volver. Irremedablemente, mi mente asustada, comenzó a imaginar mil cosas que podrían haber ido mal: el rastreo podría no funcionar con un objeto tan pequeño como mi colgante o Jake no ser capaz de rastrear eficazmente sin estar transformado completamente en dragón o, puestos a posibilidades, la más probable era que lo había perdido durante una maniobra brusca en el vuelo. Mi mente, no satisfecha con esas opciones, se puso en lo peor: Jake se había transformado en humano, pero no podía andar por la herida en el tobillo, causada por una flecha, podría haberlo atacado un animal y haberlo retrasado o haberlo ma... no, eso no podría haber ocurrido, Jake es fuerte e inteligente y tiene ventaja en una cosa, los animales salvajes no están acostumbrados a ver o luchar contra humanos, menos todavía contra Jake medio convertido en dragón.
¡Maldita sea!, mis pensamientos paranoicos me estaban aterrorizando más de lo que estaba. Intenté dejar de pensar en ello pero, el ulular de los búhos, los chillidos y ruidos de animales desconocidos no ayudaban en mi proceso de relajación.
Escuché una rama romperse cerca e inmediatamente, me llevé las manos al cinturón, donde tenía tres, ¡no! Tenía cinco, las tres que yo cogí en la fortaleza y las tres de Jake que, me dio a mi porque él no podía llevar nada transformado en dragón. El ruido se escuchó más cerca. Si era un animal, no tenía mucho cuidado en ser silencioso. Otro ruido, esta vez unas hojas al apartarse que, venía de mi izquierda. De esta mañana, recordaba que, más o menos de donde venía el ruido, había unos matorrales bastante frondosos. Debía ser un animal muy grande y fuerte para apartarlos.
Escuché un : “ushz, ushz” parecido al que hacen las narices al olfatear o al... rastrear.
-¿Angy?-preguntó la inconfundible voz de Jake- ¿estás aquí?.
-Si- dije yo, soltando el aire que había estado reteniendo como me enseñaron en clase de defensa- Jake, tengo que admitir que me has asustado.
Jake vino torpemente (y haciendo mucho ruido) hacia donde estaba yo y, me cogió la mano.
-Menos mal que te he encontrado, estaba preocupado.

Esa noche, sin luces a nuestro alrededor y, solos frente a la oscuridad de la noche, me recosté junto a Jake, como en esas incontables noches de verano en las que no solo estábamos nosotros; si no, Annie, Linzy y Brad también. En esta ocasión, como no estábamos completamente seguros, Jake montaba guardia mientras yo dormía y luego yo le relevaría pero, luego me preocuparía por eso ahora, mi preocupación era dejarme llevar por el sueño; tan deseado y sus correspondientes sueños o pesadillas.


Me encontraba en la cima de una montaña escarpada, notaba el frío en la piel y me miré los brazos, desprovistos de tela que los cubriese ¡normal que tuviese frío!. Estaba vestida con un vestido de un tejido parecido a la seda, de color blanco como la nieve.
-Angy- sonó una voz con eco a mi espalda.
Me giré y vi, con sorpresa a mi madre.
-¿Mamá? pero t, tú, yo...- normalmente no tartamudeaba ni me trababa con las palabras pero, ver a mi madre era un shock enorme-yo creía que estabas...

Decir la palabra “muerta” era demasiado para mí. En el fondo de mi ser lo asumía pero, no era capaz de decirlo en voz alta, negándome a aceptar lo evidente.
Mi madre siguió como si no me hubiera oido.
-Cariño, tu padre y yo ansiamos que te reúnas con nosotros. Queremos verte una última vez.
-¿Mamá, qué?
Estaba ansiosa y a la vez temerosa por saber lo que mi madre me quería decir pero, una voz que no era la de mi madre y sonaba nítida y clara, a diferencia de las nuestras, habló. Creí identificarla como la voz de Jake.
-Angy, Angy despierta
Y luego una mano zarandeándome el hombro.
Intenté por todos los medios agarrarme al sueño para escuchar lo que mi madre me quería decir. Mi madre, al ver mi expresión de ansia, continuó hablando.
-Hija, no dejes que...


Demasiado tarde, el sueño ya se iba, dando paso a la realidad. Con enfado, abrí los ojos; esperando verlo todo oscuro, como cuando me dormí pero todo estaba en la claridad más absoluta.

viernes, 1 de agosto de 2014

NOMBRE¡¡¡¡AYUDA!!!!

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Dentro de unos pocos capítulos aparecerá un nuevo personaje (masculino) que ya tengo pensado, pero no sé qué nombre ponerle...
Así que me ayudaríais mucho si me diérais ideas de nombres.
MANDADLOS A MI CORREO:
angy.infinite.love@gmail.com

El nombre que me guste más, lógicamente aparecerá en mi historia XD y la persona que me lo diga tendrá un capítulo dedicado (si esa persona no quiere dar su nombre, no importa).