domingo, 25 de mayo de 2014

Capítulo 16

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CAPÍTULO 16: ADIÓS

-¡No puedes hacerlo!-me dijo mi hermana
-¿¡Cómo creéis que me sentiría si os viese adelgazar, consumiros o incluso mo, mo...morir y yo sabiendo que podría haberlo evitado y no lo evité por mi egoísmo.!?
-Ni lo sé ni me importa Angy, lo que me importa eres tú y que te quedarás aquí.-dijo Jake angustiado-¡A saber lo que te harán, Angy por Dios!
WOW, no sabía que le importase tanto a Jake. Bueno, es mi mejor amigo, pero yo he elegido esto y él debería respetar mi elección.
-Jake, YO he elegido salvaros ¿vale?-dije alterada- No me harás cambiar de opinión y como no te vayas de la celda y disfrutes de la libertad en vez de quedarte aquí conmigo porque te veo y sé que lo estás pensando, me cabrearé contigo y no te hablaré en la vida!
-Angy, no me puedo creer que no pienses que quedándote aquí, tu vida no será muy larga
Mi hermana comenzó a llorar.
-Jake,¡eso ha sido cruel!-dijo el hermano de Jake, Brad- Tranquila Lucy, no llores
Qué tierno, Brad consolando a mi hermana. Lo habría hecho yo, pero estaba demasiado ocupada peleándome con Jake.
-Y yo no me puedo creer que seas tan cruel.
-Veo que no es muy distinto de cuando éramos pequeños y tú tenías alguna idea o plan tonto, estúpido y peligroso. Como éste-dijo Jake
-¡Pues si pensabas que eran tontos, estúpidos y peligrosos no comprendo por qué tú no pasabas de mí en vez de ir conmigo!.-ya estaba más que cabreada con Jake.
-Iba contigo porque tenía la infantil idea de que si algo salía mal y a tí te pasaba algo, yo estaría allí para protegerte.-el tono de Jake era más blando.
-Vale Jake, te lo agradezco-dije más suavemente-pero como tu has dicho antes, me has intentado proteger siempre. Déjame que yo te lo devuelva, que te proteja ahora.
Y me di la vuelta, pasé de él.
-Si queréis quedar en libertad tenéis que iros ya.-dijo el carcelero.
Comencé a despedirme por mi hermana. Me arrodillé para que ella fuese más alta que yo. Como hacíamos siempre que ella estaba triste o preocupada por algo.
-Hermanita, cariño te quiero mucho. Lo sabes, ¿verdad?-le dije.
Con lágrimas en los ojos me abrazó. Y hundió su cabeza entre mi pelo. Cómo yo hacía con ella, nos habíamos cambiado los papeles. Ella acariciaba mi pelo, se separó de mí y se llevó las manos al cuello. Se sacó su colgante.

Mi hermana me dio el colgante y me lo puso al cuello.
-Para que te acuerdes de mí-dijo sollozando.
Yo estaba apunto de llorar también pero tenía que ser fuerte. Ya tendría tiempo de llorar después.
Me despedí de cada uno de ellos incluso de Tom, pero dejé a Jake para el final.
-Jake...
-¿Sabes que no estoy nada contento con dejarte aquí verdad?.-me dijo intentando hacer el fantasma de una sonrisa.
-Lo sé- dije-pero sabes que no me voy a echar atrás y sabes que soy muy cabezota.
Oh no, los ojos me escocían de tanta lágrima acumulándose. Lo abracé y como estaba de espaldas a los demás, aproveché para llorar silenciosamente. Por lo menos, Jake tenía camiseta y no notaría mis lágrimas. Me sequé las lágrimas cuidadosamente y me separé de Jake. Los demás ya estaban fuera, Jake se unió a ellos y salieron todos, con las cabezas gachas. El carcelero los condujo hacia la puerta y luego, silencio.
Me senté en el suelo de la celda, que ahora que no estaban ellos, estaba vacía. Y comencé a llorar, todo lo que no había llorado hasta ahora.
Había leído en alguna parte que la gente pagaba mucho por las lágrimas de ángel, porque tenían propiedades curativas, de buena suerte y no sé que cosa más. Pues bien, con las lágrimas que estaba soltando yo, se harían muy ricos.

viernes, 9 de mayo de 2014

CAPÍTULO 15

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CAPÍTULO 15: TRATO

-Bien, ahora os diré para lo que os he llamado.-dijo Leonardo.- quiero hacer un trato con vos, os quedas aquí y dejo libres a sus amigos.
-No veo la diferencia entre el futuro que tengo ahora y el que tendría con tu trato.
-Os iluminaré las ideas, la diferencia está en que, con lo que yo os propongo, sus amigos estarían a salvo y libres. Veo que sois una buena persona, no creo que podáis vivir con la culpa de haber dejado a sus amigos encarcelado de por vida, verlos consumirse, adelgazar, envejecer, morir... Sabiendo que podríais haberlos salvado.
- ¿Y cómo puedo estar segura de que cumplirás tu promesa?
-Soy un rey, los reyes cumplen siempre sus promesas, mi lady, más si eso no os basta, porque no me consideráis vuestro rey, puedo hacer que lo firmen.
-Tampoco es que me fíe mucho de los papeles pero, si es lo único que hay...-dije
-De acuerdo-dijo Leonardo con algo parecido a una sonrisa en su cara-tendrá que despedirse de sus amigos,¿verdad, Miss Angela?
-Si, adiós. Pero antes, me gustaría decirte que no soy una estúpida.
-¿Por qué decís eso?
-Porque me da a mí que esa no es la verdadera razón. No eres tan benevolente y estúpido como para liberar a seis presos mágicos; lo que podría arruinar tu imagen, solo por tenerme prisionera.
-Puede ser, pero es algo que no os incumbe.
-Te equivocas. Si voy a estar dentro de tus planes; como creo que será, tengo derecho a saberlo.
-Pero aquí la gente de vuestra calaña no tiene derechos.
Y me fui, con el ánimo por los suelos. No solo por la angustia de no saber lo que me deparaba; si no, porque ahora tendría que enfrentarme a mis amigos, porque sabía que no me dejarían ir tan fácilmente y aunque me conmovía, ahora me vodría bastante mal eso.
Salí de la habitación y fuera me esperaba el mismo soldado que me había escoltado hasta aquí e hice todo el camino hacia la mazmorra pensando en lo que les diría a mis amigos. El carcelero abrió la puerta de las mazmorras, entré y el carcelero me siguió con un cuchillo en la mano, como si esperara que yo me revolviera y le atacara en cualquier momento.

En cuanto entré a la celda, todos corrieron a abrazarme preguntarme qué había pasado. Leonardo, por mucho que me pesara, había visto mi punto débil. Mis amigos y lo que los quería. Tenía razón al decir que yo no podría verlos adelgazar, consumirse, envejecer, morir... sabiendo que yo tuve la oportunidad de salvarlos y ahorrarles ese futuro horrible.
-¿Qué te ha dicho?-me preguntó Annie, alterada-¿Qué te ha hecho?
-No me ha hecho nada-dije yo- pero sí me ha dicho algo.
Todos se quedaron mudos mirándome y supe que esperaban que yo se lo contase. Había estado practicando ésta misma conversación varias veces en mi camino de nuevo hacia las mazmorras y con varias variaciones con las distintas respuestas que me podían dar, basándome en lo que los conocía a cada uno. Pero ahora que debía hablar, era difícil saber cómo comenzar. Comencé a hablar casi sin darme cuenta, las palabras salían de mi boca atropelladamente.
-Me... me ha propuesto un trato-dije
Uff, suspiré, por fin lo había soltado.
Todos me miraron expectantes; claro, esperaban que yo les dijera en qué consistía el trato.
-Bueno, consistía básicamente en dejaros libres.
De repente aparecieron sonrisas en sus caras. Primero de incredulidad, luego de alegría. En mi última esperanza esperaba que no se dieran cuenta del fallo en el tiempo verbal. Pero, para mi desgracia, mi hermana se dio cuenta.
-Espera, has dicho dejaros, no dejarnos.¿Angy?
Todos me miraban ahora, las sonrisas habían desaparecido y las sustituían las miradas expectantes, de incomprensión y tristes.
-Vosotros saldréis, pero quiere que yo me quede aquí.
-¿Y qué le has dicho?-dijo Annie
-¿Qué creéis?-dije, como vi que dudaban lo aclaré-He dicho que sí
-No me lo puedo creer Angy; por favor, dime que no lo dices en serio, ¡DILO!-dijo Jake
-No voy a mentirte, Jake-dije yo