-->
CAPÍTULO
24: EVAN
-¿Qué
te importa a tí eso?- dijo Jake arisco.
El
chico, aparentando no haber escuchado a Jake o ignorándolo, volvió
a repetir la misma pregunta.
-¿Sois
Jake y Angy?- dijo, luego se fijó en mí- bueno, creo que tú eres
Angy ya que el otro, te llamó así,¿no es cierto?.
Me
miró divertido, pero yo no estaba divertida en absoluto.¿Qué se
creía ese chico, que podría venir tan tranquilamente y preguntarnos
si éramos Angy y Jake?.
-Decid
quién sois y por qué nos habéis estado espiando- dijo Jake con las
manos sobre las empuñaduras de las dagas.
-Tranquilo
amigo, no hacen falta armas y respecto a tu pregunta, todos me llaman
Evan.
Ahora
que lo veía de cerca, podía captar más detalles de su rostro. Su
pelo rubio; contrastaba con sus ojos, de color verde veteado de
dorado y plateado. Evan ladeó la cabeza y me fijé en su orejas,
terminadas en punta. Evan era un elfo.
-¿Quienes
te llaman Evan?- pregunté con curiosidad. Ese “todos” implicaba
que estaba con otras personas y podrían ser amigos o enemigos.
-Sois
curiosa e inteligente- me dijo divertido- la respuesta es simple:
vuestros amigos me llaman Evan.
-Ya
que sabemos tu nombre y sabes que soy Angy ¿por qué no te dejas de
tantas intrigas?.
-Ya
que veo que me hablas sin formalidades, yo haré lo mismo. ¿Entonces
eres Angy?
Yo
asentí, ya no tenía sentido ocultarlo. Había escuchado nuestra
conversación. Jake se tensó a mi lado y me echó una mirada de
advertencia, yo le respondí con una mirada y una sonrisa
tranquilizadora.
-Para
demostraros que podéis confiar en mí, os traeré a dos personas que
os interesará volver a ver.-dijo esto, Evan silbó dos veces.
Tras
unas rocas, aparecieron dos pequeños cuerpecitos. El de una chica
con pelo del mismo tono que el mío y ojos color ámbar, la pequeña
estaba delgada y corrió hacia mí, echándose a mis brazos. Su pelo
me transmitía recuerdos felices de momentos pasados, que me parecían
tan lejanos como el pueblo que habíamos dejado atrás. Mi hermana,
la persona que más había echado de menos mientras venía hacia
aquí.
Observé
a Brad, que estaba abrazando a su hermano. Brad estaba incluso más
delgado que mi hermana y destacaban unas grandes ojeras bajo sus
ojos verdes, que indicaban que había dormido poco. Miré a Evan
queriendo agradecérselo pero por la emoción no me salían las
palabras, ya estaba haciendo un gran esfuerzo por contener las
lágrimas que amenazaban con aflorar.
-Volvamos
al campamento- dijo Evan sonriendo.
Logré
murmurar un “gracias” al pasar por el lado de Evan y él me miró
sorprendido y sonrió.
Seguimos
por el sendero y luego lo abandonamos para continuar hacia arriba.
Cuando Evan se detuvo, vi sorprendida que había una pequeña entrada
que llevaba hacia una cueva. Para entrar había que agacharse pero;
una vez dentro, podías ponerte de pie cómodamente y aún te
sobraban varios metros hasta el techo. Me di cuenta que era un buen
refugio, la entrada no se veía desde el sendero porque estaba más
alto y tenía una gran piedra en vertical que tapaba gran parte de la
vista también.
-¡ANGY!-volví
a fijar mi mirada en el interior de la cueva y allí estaba Annie,
corriendo hacia mí.
La
abracé y casi al instante, se enganchó al abrazo Linzy. Las tres
juntas de nuevo.
Nos
sentamos junto al fuego y repartimos la comida. Como a Jake y a mí
nos quedaba todavía una mitad del jabato, la sacamos para
compartirla pero insistieron en que nos lo comiéramos nosotros
además de un puñado de bayas que habían recolectado. También nos
dieron medio litro a cada uno; a Jake y a mí, porque nos vieron que
estábamos deshidratados. El agua bajó por mi garganta, aliviándola
y refrescando cada fibra de mi ser.
Tras
comer, comenzaron las historias. Eso me trajo recuerdos de cuando;
tras cenar, íbamos a la sala común y nos reuníamos, hablábamos y
nos contábamos anécdotas sobre lo que nos había ocurrido durante
el día
Las
historias comenzaron con ellos, Annie (como siempre con ganas de
hablar) nos relató lo que había ocurrido tras separarnos en las
celdas.
Comenzaron
a andar y a la primera noche tras haberme dejado, Jake se escapó.
Siguieron adelante y se encontraron con Evan.
-Bueno,
si me permitís contaré el resto yo- dijo Evan.
<<
Llevaba observándolos un par de días y, decidí que eran de fiar.
Al principio creía que eran humanos de algún pueblo cercano, pero
estaban muy perdidos y con mal aspecto>> Annie puso mala cara y
Evan le sonrió<< Decidí ayudarlos aunque al principio no me
creyeron. Fueron cogiendo confianza conmigo, cosa que me merecía
tras ayudarlos con la comida y la orientación. Yo les conté mi
historia y ellos me contaron la vuestra. Eso es todo>>
Vaya,
la historia me impresionó. Yo no habría confiado en el primer elfo
que me diese armas para cazar y me ayudase a orientarme. De acuerdo,
soy algo desconfiada con los desconocidos, pero es normal y más en
estos momentos de guerra.
