jueves, 24 de julio de 2014

Capítulo 20

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lo siento, por la tardanza, estuve cinco días sin internet, por lo que no pude publicar el día que estaba previsto, ahora sí, el capítulo 20 XD

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CAPÍTULO 20: ENGAÑOS

Continué volando y dando vueltas para despistar, la idea de Angy, había sido muy buena. De repente me entró el miedo, ¿y si la habían visto bajarse de mi lomo?¿o ya nos estaban buscando y se topaban con ella por casualidad?. Estuve a punto de volver a por ella, pero me contuve, si volvía, la pondría en peligro. Me obligué a mí mismo a seguir volando, contando los aleteos para no ponerme nervioso.
Miré al horizonte; el sol comenzaba a bajar, se estaba haciendo tarde. Decidí descender, como no cabía, bajé y, a la altura de la copa de los árboles me volví a transformar en humano. Intenté aterrizar en el suelo de la mejor forma posible para no hacerme daño, pero fue difícil porque tenía la pierna algo débil por la herida. Me agaché y me examiné la herida. Tenía mal aspecto, un agujero(pequeño, pero un agujero al fin y al cabo) con sangre, ya seca por encima. Tenía suerte de no tener la herida de la flecha infectada; en parte, era gracias a Angy, por haberme sacado la flecha. Decidí rasgar la camiseta manchada de la herida de Angy; la sangre ya estaba seca, (mientras estaba en las celdas me dieron otra camiseta, aunque conservaba la que tenía manchada de sangre) la até como pude para sujetarme el tobillo y tapar la herida.
Me transformé parcialmente y, cogí el collar que tenía atado a la mano. Me lo acerqué a la nariz y lo olfateé. Comencé a andar.
Seguir su rastro no fue fácil ya que, estaba lejos y había muchos otros olores con los que se mezclaba.
Mientras caminaba, los sonidos de los animales se hacían más inquietantes, también por efecto de la luz o; más bien, escasa luz que proyectaba extrañas sombras en todos los elementos del paisaje.
Seguramente serían los mismos sonidos que escuchamos en nuestra ida por el bosque pero, sonaban menos inquietantes al no estar solo. Si Ben me viese, seguramente se reiría y burlaría de mi, como hacía siempre y Angy, me defendería o le pondría mala cara, era agradable que Angy me defendiera, me sentía querido por ella. Pensé nostálgico en los momentos que pasamos juntos. En la pequeña niña que vino corriendo y me abrazó asustada, porque era en la única persona en la que había confiado y querido lo mismo que a sus padres. No sabía si ese cariño habría menguado con el tiempo, pero el mío por ella no. Sin quererlo, me vi transportado al pasado, a recuerdos de los que ni yo mismo me acordaba.
-- Flashback --

¡Jake!-me llamó una voz asustada, tan conocida como la mía propia.
La dueña de esa voz vino corriendo hacia mí y me abrazó. Angy, mi mejor amiga desde que tenía memoria estaba tensa, lo notaba en su abrazo; más tarde, cuando se separó y le vi la cara, me sorprendí. Su cara era un cúmulo de varias emociones, tantas que; yo, que normalmente veía con claridad las emociones reflejadas en su rostro, no las pude descifrar todas. Había tristeza, por encima de todas y otras más como decepción, angustia, terror(no miedo, porque era más intenso) y una mirada que me decía que me necesitaba. Como muchas otras veces, lo que ella sentía era lo mismo que yo sentía pero, en esta ocasión estaba seguro de que todos los niños de nuestro pueblo estaban igual. Nos iban a separar y mandarnos a ese asqueroso edificio construido “por nuestro bien” y “para protegernos”. Miré a mi alrededor, estábamos todos juntos, en la pequeña plaza esperando al hombre que nos llevaría a nuestra prisión porque, dijesen lo que dijesen los adultos (incluidos nuestros padres) ese lugar no iba a protegernos de los humanos, no fue construido para nuestro bien porque, si hubiera sido así, nos habrían dejado elegir. El lugar al que nos enviaban sería nuestra prisión, Dios sabe durante cuánto tiempo.

***

Si ese día me hubiesen dado a elegir, me habría quedado y, estoy seguro que Angy pensaría lo mismo. Lo que nos hicieron fue una crueldad, por mucho que dijeran que era para nuestro bien, ¡y ya ven para lo que les ha servido! para que ahora, estemos solos en el mundo, solo por la decisión de apartarnos de una guerra en la que, al fin y al cabo estábamos desde el día en el que nacimos siendo lo que somos.

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