sábado, 20 de septiembre de 2014

Capítulo 22

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Disculpadme por la tardanza, el ordenador se me estropeó y no pude publicar antes :/ espero que este capítulo merezca la espera :)


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CAPÍTULO 22: LUCHA, PARTE 1

Mientras mis ojos se iban acostumbrando a la luz. Me fui tranquilizando.
Conseguí abrir los ojos sin que la luz me cegara y vi a Jake al lado mía. Mi primer pensamiento fue: “¡Oh no, nos han encontrado!” pero, luego vi la expresión en el rostro de Jake y me dije a mi misma que; si él tenía esa expresión, no estábamos precisamente en peligro.
-Angy, deberíamos ponernos en marcha ya.- dijo él sonriendo.
-¡No me has despertado!¿Por qué no me has despertado?-dije yo
-Pues es que yo quería...-Jake se quedó parado como decidiendo si decírmelo o no- quería que siguieras durmiendo, parecías cansada.
Se veía claramente que no era eso lo que me quería decir, pero decidí hacerle tener un poco de miedo y picarle.
-¿Sí? Yo creo que no es eso- dije maliciosamente.
A ver, si en realidad yo lo hacía para que se rompiese la incomodidad que había entre nosotros. Desde que nos peleamos en las mazmorras hace unos dos días, está extraño conmigo. Mi pregunta tuvo un efecto inmediato en Jake, se le puso la cara algo blanca y le cambió la expresión. Pobrecito, se lo había creído. Decidí echarle imaginación e inventarme algo.
-Si, en realidad no me has despertado porque...-lo dejé ahí, venga anda, sería buena- porque te has quedado dormido y no quieres admitirlo¿verdad?.
-S...sí- se le veía aliviado.
Bueno, por ahora había una opción menos de lo que en realidad ocurrió. De todas formas, tenía cosas más importantes de las que preocuparme, como lo que quería decirme mi madre.

***

Llevábamos por lo menos dos horas andando, por la posición que tenía ahora el sol. Tenía hambre pero no teníamos comida, ni magos que nos la proporcionasen. Ninguna de las bayas comestibles que conocíamos se encontraban por ahí. De repente, hubo un movimiento de hojas a nuestra izquierda y del follaje, salió una pequeña cría de algo parecido a un jabalí que, sorprendido se quedó parado y Jake cogió un cuchillo de su cinturón (previamente habíamos repartido los cinco cuchillos) y se lo lanzó. El cuchillo se clavó limpiamente en el costado del animal que, cayó quieto en el suelo y emitiendo un gemido, su pecho dejó de moverse.
Jake cogió a la cría de jabalí y cogió una rama que había por ahí cerca. En su medio transformación en dragón, echó una llamarada que prendió la rama, que acercó al pequeño animal asándolo.
-Listo, ya tenemos comida.-dijo un Jake sonriente.
Mi estómago rugió como diciendo “¡Por fin!” y Jake partió a la cría en dos. Me dió una mitad.
-Jake, ¿por qué no guardamos una mitad para otro momento por si no encontramos nada más?.
Pareció que aceptaba mi idea, porque partió su mitad en dos y yo hice lo mismo.
Tras eso, comenzamos a comer cada uno nuestro trozo de jabalí.
Volvimos a ponernos en marcha.
Con mi estómago satisfecho, la marcha se hizo mucho menos pesada, íbamos casi todo el tiempo callados, salvo algúna que otra palabra que decía Jake como: “¡Ya queda poco!” o “el rastro es cada vez más fuerte”.
Yo iba detrás de él y con una rama que borraba nuestras huellas. Eso, más que nada era por precaución, por si seguían nuestras huellas y poner en peligro a nuestros amigos. Además tenía mis propios pensamientos sobre el sueño que había tenido esa noche. Sabía que era un sueño, pero lo sentía muy real. Sabía por experiencia que los sueños; la mayoría de veces, tienen su significado.

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