martes, 18 de marzo de 2014

CAPÍTULO 11

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Espero que os vayáis aclarando con el nuevo modelo de los capítulos, puede que tome tiempo, incluso a mí me cuesta XD 
Y aqui dejo el capítulo 11, con algo más de amenazas (como dice el título) y sangre; bueno, lo que toca en una disputa...
CAPÍTULO 11: AMENAZADOS


El hombre gritó una serie de nombres que no me molesté en analizar y los que estaban luchando contra nuestros amigos pararon.
-Si no queréis que estos dos mueran, dejad las armas en el suelo.-dijo el hombre que nos tenía a Jake y a mi.
Luego; para mi desgracia, se fijó en nuestros hermanos.
-Vaya, vaya, dos pequeños protegidos por vosotros.-se rió-están un poco aburridos así sin luchar, ¿no os parece?.
Su carcajada se hizo más grande y los demás hombres se rieron con él.
Miré a Jake por el rabillo del ojo. Le costaba respirar, era angustiante escuchar esa respiración ronca. Y ver su pecho moverse débilmente. Jake no podía morir. Yo no podía morir. Ninguno de nosotros podía morir. Jake me miró por el rabillo del ojo y con esfuerzo, esbozó una sonrisa. Intenté decirle algo, pero las palabras no salieron de mi boca. Centré de nuevo la mirada al frente. El hombre que nos tenía sujetos, silbó dos veces y; como antes, aparecieron otros dos hombres. Se dirigieron hacia mi hermana y Brad que, se defendieron valientemente pero, los hombres consiguieron ponerles una daga en el cuello. Tal y como la teníamos todos menos Jake, que estaba en amenaza inminente de ahogamiento.
-Bien, ahora que estáis en igualdad de condiciones...-no terminó de hablar.
Lo siguiente ocurrió muy rápido. Mi hermana y Brad se miraron y casi al mismo tiempo le pisaron el pie al hombre que los retenía, que aulló de dolor, luego le dieron cada uno un codazo en el estómago y por fin los soltó. Brad mató a su atacante y mi hermana hizo lo mismo. Mientras Jake, al darse cuenta de lo que estaban haciendo, le dió un bocado a el hombre que nos estaba reteniendo. El hombre hizo amago de mover la pierna. Pero Jake le pisó un pie y le dió una patada, se soltó y me di cuenta de que Linzy también se había soltado.
Noté un dolor agudo en mi cuello y el calor de la sangre deslizándose por mi cuello.
Supe que me había clavado más el cuchillo.

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