viernes, 25 de abril de 2014

Capítulo 14

expr:id='"post-body-" + data:post.id' itemprop='description articleBody'>
CAPÍTULO 14: ENCARCELADOS

Después del encuentro con Leonardo, nos sacaron de la jaula y nos pusieron unas cuerdas para atarnos las muñecas, por si eso no les parecía poco, nos colocaron un cuchillo en la espalda (por lo menos dejaron tranquilo a mi cuello) y nos condujeron hacia abajo y hacia abajo y hacia abajo, cada vez hacía más calor, comencé a angustiarme y no ayudaba mucho el hecho de tener un cuchillo en la espalda, con lo que me angustiaba más. Llamaron a una pesada puerta y abrió un hombre fuerte, alto y ancho de espaldas, que me recordaba a un vikingo. Tenía una expresión seria y de mal genio.
-¿Qué pasa?- dijo el hombre de la puerta con una voz potente que se ajustaba a su aspecto.
-Traemos nuevos presos dijo empujándonos hacia delante. Uno a uno fuimos entrando por la puerta. Cuando ya estábamos todos, se cerró la puerta tras nosotros.
Nos metieron a todos en una gran celda y cerraron la puerta, así fue como quedamos encarcelados.
-Bien-dijo el hombre que me recordaba a un vikingo.-soy el carcelero. Y os explicaré como van aquí las cosas, monstruos.
Escupió la última palabra.
-Supongo que con “monstruos” no te refieres al piropo con el que se dice de alguien que es muy bueno en algo, ¿verdad?.-dijo Jake.
-No te pongas chulito, por si no te habías dado cuenta, tú estás dentro y yo estoy fuera.-Terminó su frase con una áspera risotada.
Jake calló.
-Así está mejor- dijo el carcelero- No saldréis de aquí NUNCA. Sólo comeréis cuando os traiga comida y a mí me de la gana de dárosla.

***

Al día siguiente, me despertó un sonido de llaves. Abrí los ojos y vi al carcelero abriendo la verja (de ahí el tintineo de llaves).
-Tú- dijo, señalándome a mí.- ven, el rey te quiere ver.
Los demás se habían despertado ya y lo miraron extrañados.
-Ella no se va a ninguna parte.-dijo Annie
-Y menos para hablar con ese monstruo-dijo Jake
-Tú, tranquilo, acuérdate de lo que te dije ayer.-dijo el carcelero riéndose.-Ven o tendré que sacarte por la fuerza y porque seas una mujer, no voy a tener más consideración.
Me levanté y me dirigí hacia la puerta.
-No vayas, Angy- dijo Jake-¡te hará daño!
-Éste-dije mirando al carcelero- me hará más daño si no me levanto y voy por mi cuenta.
Jake bufó y dijo algo que no logré entender de lo bajo que lo dijo.
El carcelero me vigiló hasta que salí por la puerta de las mazmorras. Fuera me esperaba un soldado que me guió por los pasillos, yendo por detrás. Empujándome cuando iba muy despacio.
-Entra-dijo el soldado
Abrí cautelosa la puerta y entré.
-Bienvenida, Miss...
-Angela
-Miss Angela, bienvenida.
-Hola
Decidí mantenerme distante e intentar plasmar en mi cara una impresión de indiferencia o, a ser posible no tener ninguna emoción visible.
-Como sabrá, me llamo Leonardo. Los demás nombres no importan.
-Ya lo sé.
-Vaya, en el sitio donde vivíais, ¿no os enseñaron modales?-dijo Leonardo- deberíais tratarme de usted, como yo lo hago. Primero porque no me conocéis y, segundo porque soy vuestro rey.
-Tienes razón, no te conozco. Pero no eres mi rey así que para que no haya confusión, no te trataré de usted. Pese a que me digas maleducada. Te seguiré hablando como hasta ahora.
-Y yo os seguiré hablando como hasta ahora.

No hay comentarios:

Publicar un comentario